Traumatismo orbitario
Lesiones de la órbita y los tejidos que rodean el ojo. Una valoración urgente y especializada es clave para proteger la visión, la movilidad ocular y la armonía facial.
¿Qué es un traumatismo orbitario?
El traumatismo orbitario es toda lesión que afecta a la órbita —la estructura ósea que rodea y protege el ojo— y a los tejidos que contiene: músculos oculares, nervios, vasos y grasa orbitaria. Suele producirse tras accidentes deportivos, caídas, agresiones o impactos faciales de distinta intensidad.
Por la compleja anatomía de esta región, una misma lesión puede tener repercusiones tanto funcionales como estéticas. De ahí la importancia de una valoración precoz y altamente especializada que preserve la visión, la movilidad ocular y la simetría del rostro.
Unidad de referencia en traumatología orbitaria
Nuestra unidad está especializada en el tratamiento quirúrgico de traumatismos orbitarios complejos, con amplia experiencia en reconstrucción de la órbita y cirugía oculoplástica avanzada.
El Dr. Medel cuenta con experiencia internacional en cirugía orbitaria traumática, abordando desde fracturas simples hasta lesiones graves con afectación funcional y estética.
Cada caso se evalúa de forma individual para definir su gravedad y planificar el tratamiento más adecuado, priorizando siempre la recuperación de la función visual y un resultado natural.
Cuándo está indicado este tratamiento
Atrapamiento muscular y limitación del movimiento
Cuando un músculo ocular queda atrapado en la fractura, el ojo no se mueve con normalidad y aparece dolor o visión doble. Es una situación que puede requerir cirugía urgente, sobre todo en niños.
Diplopía persistente
La visión doble suele mejorar al bajar la inflamación, pero si persiste e interfiere en la vida diaria es un motivo claro de valoración quirúrgica.

Enoftalmos y asimetría facial
El hundimiento del globo ocular o la pérdida de simetría del rostro indican un defecto orbitario significativo que conviene reconstruir.
Fracturas extensas o con repercusión visual
Las fracturas grandes del suelo o las paredes, los hematomas a tensión o el riesgo para el nervio óptico exigen una evaluación especializada e inmediata.
¿Por qué elegir un especialista en traumatismo orbitario?
Porque un traumatismo orbitario no se resuelve solo «recolocando el hueso». Hay que valorar la visión, la motilidad ocular, la sensibilidad facial, la posición del globo y la relación entre la fractura y los tejidos blandos. Cuando ese análisis es superficial, aumenta el riesgo de secuelas funcionales o de una reconstrucción incompleta.
La cirugía orbitaria se trabaja muy cerca del nervio óptico, de los músculos extraoculares y del párpado. Esa proximidad anatómica obliga a operar con criterio y experiencia real en órbita para minimizar complicaciones como la diplopía residual, el enoftalmos persistente o la alteración de la posición palpebral.

Cómo realizamos la intervención en Medel Eye Hub
Valoración ocular y radiológica
Estudiamos en detalle la visión, la motilidad ocular, la sensibilidad facial y la posición del globo. Las pruebas de imagen definen qué pared está afectada, el tamaño del defecto y si existe atrapamiento de tejidos. No todas las fracturas necesitan cirugía: esta fase decide la mejor opción para cada paciente.
Cirugía reconstructiva de precisión
Cuando está indicada, reparamos las paredes orbitarias y liberamos las estructuras atrapadas mediante abordajes seguros y poco visibles, restaurando la anatomía de la órbita con el menor impacto posible sobre el ojo y el párpado.
Resultado funcional y estético
Buscamos restaurar la posición y la movilidad del ojo, la simetría facial y la protección de la superficie ocular, priorizando por igual la función visual y un resultado natural y armónico de la mirada.

Recuperación y Seguimiento Médico
La recuperación depende de la gravedad del traumatismo y de si ha precisado cirugía. En la fase inicial son frecuentes la inflamación periocular, los hematomas, el dolor y cierta limitación transitoria de la movilidad del ojo, que va mejorando con el paso de los días.
- Aplicar frío local y mantener la cabeza elevada los primeros días.
- Evitar sonarse la nariz y los esfuerzos bruscos para no aumentar la inflamación.
- Seguir el tratamiento pautado (analgesia y, si procede, corticoides cortos).
- Acudir a las revisiones programadas para vigilar la evolución.
- Consultar de inmediato ante pérdida de visión o dolor intenso.
En los pacientes operados puede haber molestias conjuntivales, lagrimeo o alteración temporal de la sensibilidad en la mejilla o el párpado, que suelen resolverse progresivamente.
Un seguimiento estructurado
El seguimiento especializado es clave para asegurar una correcta evolución funcional y estética y detectar a tiempo posibles secuelas. Habitualmente revisamos al paciente:
- En la primera semana tras el traumatismo o la cirugía.
- A las tres semanas, al reducirse la inflamación.
- A los dos o tres meses, para valorar el resultado funcional y estético.
- Con controles adicionales si aparecen diplopía, enoftalmos u otras secuelas.
Como centro de referencia en traumatología orbitaria compleja, acompañamos al paciente durante todo el proceso para lograr la mejor recuperación funcional y estética.


